Editoral. La urgencia del nosotros: el encuentro como decisión vital y política
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Editoral. La urgencia del nosotros: el encuentro como decisión vital y política

Por Mercedes Jones

Iniciativa Longevidad Positiva - CIS-UdeSA

Hay momentos en que la realidad nos exige detener la marcha y mirar de frente aquello que, por silencioso, suele pasar inadvertido. La soledad no deseada y el aislamiento social han dejado de ser cuestiones exclusivamente privadas para convertirse en importantes desafíos culturales, políticos y de salud pública de nuestro tiempo. Afectan la calidad de nuestros vínculos, debilitan la vida comunitaria y nos interpelan sobre las condiciones que estamos creando para vivir juntos.

Frente a este desafío, el pasado 29 de junio el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en un espacio de encuentro, reflexión y construcción colectiva. Bajo el título “Conversatorio: Soledades y Vida en Común”, nos reunimos con un propósito claro: comprender, desde una mirada interseccional e intergeneracional, cómo las distintas formas de soledad se relacionan con las desigualdades, las transformaciones urbanas y los cambios demográficos asociados con la nueva longevidad.

El encuentro, que incluyó la presentación del libro Soledades. Diversidad y desigualdad —compilado por el sociólogo y colega Juan Manuel García González—, fue también el resultado de una experiencia de positiva de colaboración entre instituciones diversas.

Quiero expresar mi agradecimiento al diputado Nieto por habernos facilitado un espacio de tanta relevancia institucional y ciudadana y enfatizar que la realización de este encuentro fue posible gracias al trabajo compartido del Centro de Innovación Social (CIS) de la Universidad de San Andrés —a través de nuestra iniciativa Longevidad Positiva—, y la Gerencia de Bienestar Ciudadano del Gobierno de la Ciudad, junto a el Observatorio de Salud de la Facultad de Derecho de la UBA y la Fundación Navarro Viola. Ninguna institución, gobierno, universidad u organización puede abordar por sí sola un fenómeno de esta complejidad. 

Comprenderlo y generar respuestas requiere conocimiento, colaboración y responsabilidad compartida. En esa línea, el apoyo de Gabriel Berger, como director del CIS, facilitó la coordinación estratégica del encuentro a través de Ricardo Zanfardini, del equipo asesor de la Gerencia de Bienestar Ciudadano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de Aurelia Favre del CIS.

En esta trama de vínculos y alianzas, queremos hacer un reconocimiento especial a la revista Latitud Silver y a su director, José E. Scaliter. Su generosa y estratégica colaboración en el diseño, redacción y difusión de estos contenidos contribuye a instalar la temática en la agenda pública y acercarla a públicos más amplios.

A través de este dossier buscamos recuperar las voces y los principales aportes de los especialistas que participaron en los paneles, dejando un registro de investigaciones, experiencias y perspectivas locales e internacionales.

La evidencia reunida en estas páginas nos invita también a volver sobre la importancia del encuentro genuino de relación entre personas. Vivimos en sociedades intensamente conectadas por la tecnología y, al mismo tiempo, atravesadas por distintas formas de fragmentación. En ese contexto, cuidar los vínculos y generar oportunidades para encontrarnos adquiere una importancia creciente.

Una democracia pierde calidad cuando naturaliza la soledad y el aislamiento de sus integrantes. La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad y que una de cada cuatro personas mayores vive situaciones de aislamiento social. Encontrarnos no es solamente un hecho espontáneo: es una construcción cotidiana que requiere voluntad, condiciones y espacios que lo hagan posible.

Por eso, sostener relaciones significativas con familiares y amigos es fundamental, pero también lo son esos vínculos cotidianos de cercanía: el vecino, el comerciante del barrio, las personas con quienes compartimos una actividad o simplemente nos reconocemos y saludamos al pasar. Esos encuentros, a veces breves, construyen confianza, pertenencia y vida en común.

Les invito a recorrer este dossier no solo como lectores de datos y experiencias, sino pensando qué podemos hacer, desde nuestros distintos lugares, para crear entornos que habiliten el encuentro, la participación y la construcción de vínculos. Escucharnos, reconocernos y generar confianza son parte de esa tarea cotidiana. 

Estas páginas son, finalmente, una invitación a seguir conversando, encontrándonos y a fortalecer la vida en común.