
De las ciudades azules a Buenos Aires: el encuentro que puso en foco el cambio demográfico
El pasado jueves 23 de abril, el Planetario Galileo Galilei fue escenario de una conversación que ya no admite postergaciones: cómo gestionar —a tiempo— el cambio demográfico.
Bajo el título "De las ciudades azules a Buenos Aires: el desafío de gestionar el cambio demográfico a tiempo", este encuentro reunió a más de 250 personas y a referentes del pensamiento económico, la salud, la psicología y la política pública para abordar este fenómeno tan inevitable como subestimado.
Organizado por The Shift Challenge —el equipo detrás del Silver Economy Forum— junto al Gobierno de la Ciudad y con el apoyo de la Embajada de Costa Rica, el evento se consolidó como un hito en la agenda de la longevidad y la Silver Economy en la región.
La jornada dejó en claro que la longevidad ya no es una tendencia futura, sino una realidad presente. En Buenos Aires, una de cada cuatro personas tiene más de 60 años. La pregunta, entonces, no es si estamos preparados, sino cuánto estamos dispuestos a transformar.

De riesgo a oportunidad
Andrea Falcone, Co-Fundadora y Directora Ejecutiva de The Shift Challenge, planteó el dilema con claridad: la ola demográfica avanzará de todos modos. La diferencia está en cómo se la gestiona. Ignorarla implica más vulnerabilidad; anticiparse, en cambio, abre un campo de oportunidades económicas y sociales todavía poco explorado.
Esa tensión atravesó todo el encuentro. La longevidad dejó de presentarse como una carga para los sistemas previsionales y comenzó a discutirse como motor de desarrollo. La llamada Silver Economy apareció así no como un nicho, sino como un nuevo paradigma productivo.
Rediseñar la vida, no solo las ciudades
El economista Andrew J. Scott propuso una idea que resonó durante toda la jornada: la vida de 100 años no puede organizarse con las reglas del siglo XX. Educación, trabajo y retiro ya no pueden pensarse como etapas rígidas y secuenciales.
En esa línea, Rafael Rofman fue contundente: los sistemas actuales —educativos, sanitarios, urbanos— fueron diseñados para sociedades jóvenes. Pretender que funcionen en una población que vive más es, simplemente, insostenible.

Economía personal en tiempos de incertidumbre
Claudio Zuchovicki llevó la discusión al terreno financiero con una advertencia directa: depender exclusivamente de la jubilación es, cada vez más, una apuesta incierta. En su mirada, el desafío es construir autonomía económica a lo largo de toda la vida.
La idea de una “cápsula financiera” —una gestión activa del propio capital y de las fuentes de ingreso— se instaló como uno de los conceptos más pragmáticos del encuentro. En una sociedad longeva, el trabajo deja de ser una etapa para convertirse en un proceso continuo, flexible y, en muchos casos, reinventado.
Salud, deseo y sentido
Desde el campo de la medicina, Guillermo Capuya aclaró: no existe un fármaco que prolongue la vida de forma significativa. Lo que sí existe —y pesa más— es la combinación de genética, entorno social y hábitos.
Pero fue José Eduardo Abadi quien llevó la conversación a un plano más profundo: el de la subjetividad. En su intervención, subrayó que lo que sostiene la vitalidad no es solo la salud física, sino la capacidad de seguir deseando, aprendiendo y proyectando.
La longevidad, en este sentido, no se mide únicamente en años, sino en la calidad del vínculo con el tiempo por venir.

La ciudad como plataforma de longevidad
La mirada del GCBA en este encuentro, representada por Gabriel Mraida, Ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, reforzó la intención de posicionar a la Ciudad de Buenos Aires como referente regional en políticas para personas mayores. Desde programas de empleo hasta iniciativas de integración social, el foco está puesto en construir una ciudad que incluya a todos de forma estratégica.
El concepto de "ciudades azules" —inspirado en aquellas regiones del mundo donde la gente vive más y mejor— funcionó como horizonte. Pero no como modelo a copiar, sino como invitación a adaptar prácticas: urbanismo accesible, redes comunitarias activas, prevención en salud y participación intergeneracional.
Un cambio cultural en marcha
Entre datos, advertencias y propuestas, el encuentro dejó una certeza: debemos pensar en la longevidad como una etapa con valor propio, productivo y significativo. Como señaló Abadi, quizá el verdadero cambio sea aprender a dialogar entre generaciones. No desde la asistencia, sino desde la colaboración.
Porque, en definitiva, gestionar la longevidad no es solo sumar años a la vida, sino —y sobre todo— sumar vida a los años.